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Vértice › N.º 1 · Mayo de 1962

Vértice, pág. 12

Tucupido: Premio Nacional de Literatura

El premio nacional de literatura en prosa, correspondiente al año 1961, ha sido otorgado con verdadera justicia al libro “Tucupido, formación de un pueblo del llano”, obra historiográfica —con contenido poético, en nuestro concepto— de uno de nuestros escritores actuales de mayor preocupación por el estudio histórico de comunidades venezolanas, José Antonio de Armas Chitty.

Téngase en cuenta que no sólo Tucupido le ha hecho merecedor del galardón, sino también toda su trayectoria literaria, impregnada de un auténtico venezolanismo y escrita con una depurada elegancia expresiva y gran corrección castellana.

Son múltiples las facetas que ofrece De Armas Chitty: hombre estudioso y preocupado, folklorista, asiduo colaborador de diarios y revistas, poeta de alto vuelo lírico y excelente historiador. Trabaja, desde su fundación en 1949, en el Instituto de Antropología e Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela. Y ha tomado parte en varias misiones universitarias enviadas a hacer estudios históricos y arqueológicos.

El laureado escritor nació en Caracas, el año de 1908. Pero pasó los años de niñez, adolescencia y los últimos de su juventud en el Estado Guárico, nutriéndose del paisaje y la vida del llanero profundamente aferrada a la tierra. Su “pueblo niño” fue Santa María Ipire, del que nos dice, en versos de emocionada factura:

“Me pides que te evoque el, pueblo niño y la mejor palabra se me turba”.

y recuerda con acento nostálgico:

“…la calle y el medano. La tapia y el cundeamor sufriendo en la hendidura, y aquellos ranchos que torció el acaso, y aquella anciana que vistió de arrugas”.

Toda la obra de José Antonio de Armas Chitty, tanto en prosa como en verso, va dirigida a entregarnos una visión real de las cosas bellas que adornan nuestro suelo, y a obsequiarnos el aroma de la tierra; además de destacar la importancia histórica de pueblos sembrados con vigorosa mano en el ámbito patrio. Se ha dedicado a historiar y cantar “el mundo humilde anónimo…”; ese mundo de las cosas sencillas, tan lleno de poesía, donde el historiador-poeta puede sumergirse para ofrecernos, después de ardorosa búsqueda, un valioso conjunto de vivencias, en un lenguaje pleno de vida y de depurada belleza. Allí ha encontrado De Armas Chitty su venero poético y el manantial donde mitigar su sed inagotable de investigación histórica.

La enumeración global y cronológica de su obra sería la siguiente: “El Guárico” (Ensayo), publicado en Caracas el año de 1940. “Candil”, romances de la tierra”, aparecido el año de 1948 en Caracas. “Tiempo del aroma” (Caracas 1948). Con “Zaraza, biografía de un pueblo” (1949) se hizo merecedor del premio municipal de literatura; allí recoge la historia del pueblo homónimo, en una prosa tan rica como la utilizada en “Tucupido” y contentiva de un alto valor documental e histórico. “Zaraza” fue el primer paso en firme por los campos de la historiografía nacional. Su tercer libro titulado “Retablo” fue entregado al público en 1950. En él, el canto se hace historia, a la inversa de lo que sucede en “Tupudido” [sic], donde la historia fiel, documentada, se transforma maravillosamente en canto al pasado. “Retablo” está estructurado en catorce poemas, dedicados a diversas regiones, hechos y personajes históricos venezolanos.

En 1951 aparece “Origen y formación de algunos pueblos de Venezuela”, reafirmando con esta obra su condición, por excelencia, de investigador histórico. Se da a conocer como narrador en “Cardumen, relatos de tierra caliente” (Caracas, 1952); cuatro años después, impulsado una vez más por su pasión histórica, escribe “Historia de la tierra de Monagas” (Maturín 1956). Desde entonces ha publicado una serie de trabajos sobre folklore llanero en “Archivos venezolanos del folklore”, entre los que se destacan: “La riña de los gallos en el oriente del Guárico” (Caracas, 1953-54); “Correlación entre los colores y cualidades de los caballos” (Caracas, 1955-56); “Matos y culebras en las vivencias populares” (Caracas, 1959-60).

La mayor parte de los libros citados dan claras muestras de la especialización de De Armas Chitty en el estudio folklórico e histórico de comunidades. Ello resulta de gran valor, pues su señalamiento de fenómenos, sus acuciosas noticias, búsquedas en documentos y extensas bibliografías, constituyen un fundamento indispensable para el análisis de las comunidades actuales.

Un resultado grandemente positivo de esa especialización es “Tucupido, formación de un pueblo del llano”, libro que ahora nos ocupa y ha sido objeto de la atención de todos los círculos intelectuales y culturales del país.

Tucupido salió de la imprenta en los primeros meses de 1961, editado por el Instituto de Antropología e Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela, con motivo de haber cumplido Tucupido (Estado Guárico), el 5 de mayo de 1960, dos siglos de su fundación.

La obra, escrita en un volumen, consta de 294 páginas, y abarca una etapa de 233 años —1733-1960— en las regiones de los ríos Tamanaco y Quebrada Honda. Está dividida en tres partes principales, las cuales a su vez se subdividen en un total de catorce capítulos. Las dos primeras partes son la introducción a la historia de Tucupido; dan noticias acerca de la situación y el estado en que se encontraba la región del Unare para la época de la conquista, además de presentar la geografía del Tamanaco y el factor económico del grano y la res que más tarde influirían en la formación de Tucupido. La parte tercera trata, en diez capítulos, la historia del pueblo propiamente dicha, desde su fundación hasta los días actuales. Algunos capítulos adquieren aveces casi fuerza dramática; escritos con un estilo vigoroso dan al lector la sensación de estar presenciando, a velocidad vertiginosa, lo que fue la formación lenta y dura de un pueblo hoy floreciente en el llano venezolano.

Tucupido está escrito con el mejor de los estilos. Su prosa llena de vida, fresca y con una elegancia característica, son estímulos que impulsan a su lectura, apasionando desde el primer momento y evitando la fatiga que produce la lectura de los vetustos y pesados textos de historia. Ernesto Luis Rodríguez dice acertadamente acerca del estilo de De Armas Chitty lo siguiente: “La historia se ha desempolvado de su estilo displicente y fatigoso para hacerse poesía, agua limpia de emocionante lectura que nos convida a conocer hecos [sic] y circunstancias acaecidos hace ya tantos años”.

El secular silencio en que habitaba el pasado glorioso de uno de nuestros pueblos, ha sido roto por la pluma de quien, tras difíciles pero gozosas incursiones por el camino de la historia —entre documentos inéditos, viejos archivos, antiguas crónicas y el vasto cuerpo de tradiciones vivientes en la mente popular— se ha hecho merecedor de un premio tan honroso.

GUILLERMO YEPES BOSCAN

Transcripción fiel del original impreso. Puedes ver la página tal como salió en el PDF del número.