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Vértice › N.º 1 · Mayo de 1962

Poesía · Vértice, pág. 8

Poemas

Páginas centrales a doble plana, ilustradas con veleros, gaviotas y un puerto a tinta roja. Los nombres de los autores aparecen en vertical, en minúsculas, junto a sus poemas. Todos los poemas están impresos en cursiva.


Jean Aristeguieta

Campo de Carabobo

El día lluvioso conmemorando el solsticio de San Juan los campos verdes después de la flagelación de las quemas y el cruel verano tropical Campo de Carabobo a tu severa majestad llegamos para aspirar el aire de tu llanura sagrada (Unción de libertad guiada por el más solitario por el águila por el sol por Bolívar).

A la Virgen Blanca

(Catedral de Toledo)

Labrada en soledad como el delirio que vivas azucenas por la frente jardín de espumas y melancolías. Contemplada en ternura de alabastro cuanta nube entre aladas maravillas cuanta sonrisa en mirto convertida. (Más bella que el celaje y sus afluentes más delagada [sic] en materia sorprendida mediterránea Virgen del asombro) Su rostro alcanza la abstracción severa de la incesante nieve fugitiva. Legendaria beldad cautivadora torre —diamante— escarcha de elegía Virgen con la aterrada claridad de ser lámina azul de los relámpagos en el sediento bosque del secreto.


Ángel N[?]bou

LIBER[T]AD

(Este soneto cae sobre el pliegue central de la revista y el escaneo no deja ver las letras que quedan dentro de la costura. Lo que no se ve se marca con […]; conviene completarlo con el ejemplar físico.)

Viene de tí la vida y en[…] una raíz de sol siempr[…]sa; la riega el llanto, la co[…] en rosa, y sangre mártir cada […]hibe.

Armas el noble brazo y […]cibe que ni el temor a sucum[…] acosa, porque lo vales todo vi[…]a y sin tu imperio ni la […]cibe.

Eres para el amor un […]bierto; a la esperanza el sacri[…]erto; techo y cercano pan, a[…]na.

Lo bueno y malo que l[…] avisa. Todo lo dices tú con tu[…]a, la más bella palabra d[…]na.


Helena Sassone

Cae la lluvia

¡Qué castillo de fuego ilumina tu soledad incógnita, qué soles no amanecidos se desprenden de tu corazón sediento, qué angustia agranda las veredas sin huellas!

Olvidado de tu rumbo; inmóviles de asombro tus ojos dos lagos de presagio en la confusión, aventan tus ramas los dolores del mundo.

Eres poeta de la consternación improvisada profeta de tu destino informe, abstracción en tu dolor opaco.

Contador de estrellas por los caminos, ya te duermes andando bajo las lunas, el viento repite tu nombre olvidado.

El niño perdido

Cae la lluvia y aquí en mi pecho proliferan las dudas con un dejo de melancolía.

Todo gira y nos arrastra, sólo espectros anidan en el revés del alma.

Cantan lejos los ecos de la plata, madura la piedra tras la sombra verde en la noche sin pronombres.

Tristeza de agua entre las soledades, del color del aire, las meditaciones.

Hay olor de huesos tras la tierra húmeda y la incertidumbre está pronta al verso. Ya no sé que digo, ya no sé que canto, entre los rosales la lluvia ha callado, rezan las espinas, dialogan los tallos, en mi frente los sueños sus huellas dejaron.


Notas de transcripción:

  • Es muy probable que los títulos de los dos poemas de la pág. 9 estén intercambiados en la diagramación: el poema que empieza “Cae la lluvia / y aquí en mi pecho…” va bajo “El niño perdido”, y el que habla de un caminante “olvidado de tu rumbo” va bajo “Cae la lluvia”. Aquí se respeta lo impreso.
  • “El niño perdido” no lleva firma propia; se atribuye a Helena Sassone porque su nombre es el único que aparece en la pág. 9.
  • El apellido del autor de “Libertad” se lee “n·bou”: la letra del medio queda en el pliegue. Hay que confirmarlo con el ejemplar físico.

Transcripción fiel del original impreso. Puedes ver la página tal como salió en el PDF del número.